2.4.08



Abrir el clóset, abrir la maleta que llevaré, en unas 9 horas, al gimnasio. Escoger la ropa, o más bien intentar escoger la ropa con que daré la cara al mundo mañana. Saco una playera que compré hace más de 15 meses en Urban Outfitters de Boston: verde, con la silueta de un pájaro y un árbol invertido que parece nacer de mi cuello. No: no me siento "verde". Estudio una camisa color vino, demasiado gruesa para este calor de mierda. Una guayabera: no. Opto, creo, por una camisa de manga corta que no me pongo hace años, que guarda los fantasmas de otra vida en que lo más cercano a un hogar eran las vías ferroviarías de Europa. Me doy cuenta que tengo casi puros jeans, nada frescos, nada apropiados para estos días de pesadumbre, de sudor. ¿Huaraches? No, no van con la oficina, no van con las juntas y los presupuestos. Hoy enfrenté al mundo con unos pantalones de mezclilla, unos zapatos Camper que parecen los guantes de un boxeador añejo, una camisa GAP que compré porque prometía una capa de teflón y yo tiro el vino o el café un día sí y otro también. Bah. El calor, los dedos hinchados, el humor de perros.

Como diría Miklos: así las cosas.

2 No comments?:

Rodolfo Anzaldua dijo...

Calor de mierda?, Por qué lo dices, por las camisas marcadas pro todo el sudor, por las mangas arremangadas, por el primer botón sin sin estar en su lugar, por el odio a las sillas con vestidura de piel, por la necesidad de agua, por el mal humor de la gente?

Calor?, Ahora? Bueno, está bien, quizá tengas razón ;)

Àlex Frias dijo...

Saludos César, felicidades por el blog y por tu labor en Cinepremiere. Soy un cólega, crítico de cine, también he pasado por las páginas de Premiere y la Tempestad. Ojalá un día de estos puedas visitar mi blog. Estamos en contacto.
Àlex